EMDR: qué es y cómo puede ayudar en el tratamiento del trauma

Hay experiencias que terminan, pero cuya huella emocional continúa presente mucho tiempo después. Determinadas situaciones, recuerdos o sensaciones pueden activar el miedo, la inseguridad, la culpa o el malestar incluso cuando somos conscientes de que aquello pertenece al pasado. 

En estos casos, el EMDR para el trauma puede ser una herramienta terapéutica útil para trabajar el impacto que determinadas experiencias siguen teniendo en el presente. El objetivo no consiste en olvidar lo vivido, sino en favorecer que pueda ser procesado de una manera diferente, reduciendo progresivamente la intensidad emocional asociada al recuerdo.

¿Qué es la terapia EMDR?

EMDR son las siglas en inglés de Eye Movement Desensitization and Reprocessing, traducido como Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares.

Se trata de una modalidad de psicoterapia desarrollada inicialmente para el tratamiento del trastorno de estrés postraumático (TEPT). Actualmente, organismos como la American Psychological Association incluyen EMDR entre las intervenciones empleadas para abordar el TEPT.

Uno de los elementos característicos de esta terapia es la utilización de estimulación bilateral, que puede realizarse mediante movimientos oculares alternos u otros tipos de estimulación guiados por el profesional.

Durante el proceso terapéutico, la persona conecta brevemente con determinados elementos relacionados con una experiencia difícil mientras realiza esa estimulación bilateral.

El trabajo no busca borrar el recuerdo. La finalidad es ayudar a que la experiencia pueda integrarse de una manera menos perturbadora.

¿Qué relación existe entre el EMDR y el trauma?

Cuando hablamos de trauma psicológico, no nos referimos únicamente a acontecimientos extremos. 

También puede existir una huella traumática relacionada con experiencias repetidas o situaciones que, en determinados momentos de nuestra vida, superaron nuestra capacidad para comprenderlas, afrontarlas o sentirnos seguros.

Por ejemplo:

  • situaciones de abandono o rechazo;
  • relaciones emocionalmente dañinas;
  • experiencias de humillación;
  • pérdidas significativas;
  • accidentes o acontecimientos amenazantes;
  • experiencias de abuso;
  • vivencias de inseguridad mantenidas durante la infancia;
  • acontecimientos que generaron miedo, culpa o indefensión.

El impacto de una experiencia depende de numerosos factores. Dos personas pueden atravesar situaciones parecidas y procesarlas de manera completamente distinta.

Por eso, en terapia no solo importa determinar qué ocurrió, sino comprender cómo esa experiencia ha influido en la forma de sentir, pensar, relacionarse o reaccionar en el presente.

¿Cómo puede manifestarse una experiencia traumática?

Una experiencia difícil del pasado no siempre aparece como un recuerdo evidente. En ocasiones, sus efectos pueden observarse a través de determinados patrones emocionales, pensamientos o reacciones que parecen repetirse.

Entre ellos pueden encontrarse:

  • recuerdos intrusivos o imágenes difíciles de controlar;
  • ansiedad ante determinadas situaciones;
  • sensación de alerta constante;
  • evitación de lugares, personas o conversaciones;
  • dificultades para confiar;
  • culpa o vergüenza relacionadas con el pasado;
  • creencias negativas sobre uno mismo;
  • reacciones emocionales muy intensas ante determinados desencadenantes;
  • dificultades para poner límites;
  • patrones de autoexigencia o inseguridad.

Estas manifestaciones pueden tener diferentes causas y no implican necesariamente la existencia de un trauma. Por ello, una valoración psicológica individualizada resulta fundamental antes de plantear cualquier intervención.

¿Cómo funciona la terapia EMDR?

La terapia EMDR sigue un procedimiento estructurado. La American Psychological Association describe un modelo compuesto por ocho fases que incluye la recogida de información, preparación, evaluación de los recuerdos que se van a trabajar, procesamiento y valoración de los resultados.

1. Comprender la historia de la persona

Antes de comenzar a procesar recuerdos es necesario conocer qué está ocurriendo actualmente, qué experiencias pueden estar relacionadas con ese malestar y cuáles son los recursos psicológicos de la persona.

No todas las personas comienzan directamente trabajando experiencias difíciles.

2. Construir seguridad y recursos

Una parte importante del proceso consiste en desarrollar herramientas de regulación emocional.

El objetivo es que la persona pueda reconocer lo que siente, comprender sus reacciones y contar con recursos que le permitan afrontar el trabajo terapéutico de manera segura.

3. Identificar experiencias relevantes

Terapeuta y paciente pueden identificar posteriormente recuerdos, situaciones actuales o desencadenantes relacionados con el problema que se desea abordar.

También pueden trabajarse los pensamientos o creencias asociadas a esas experiencias.

4. Procesar la experiencia

Durante esta fase se utiliza la estimulación bilateral mientras se trabajan determinados elementos relacionados con el recuerdo.

La persona no necesita permanecer contando continuamente todos los detalles de lo sucedido. El proceso se realiza siguiendo unas pautas específicas y observando las imágenes, emociones, pensamientos o sensaciones que van apareciendo.

5. Integrar lo trabajado

El objetivo final es que el recuerdo pueda ocupar un lugar diferente dentro de la historia personal.

La experiencia continúa formando parte del pasado, pero puede disminuir la intensidad con la que condiciona determinadas emociones o respuestas presentes.

¿Qué puede aportar EMDR al tratamiento del trauma?

La terapia EMDR online puede ayudar a trabajar diferentes componentes relacionados con experiencias traumáticas y difíciles.

Entre sus posibles objetivos se encuentran:

  • disminuir el malestar asociado a determinados recuerdos;
  • comprender mejor algunas respuestas emocionales;
  • trabajar creencias negativas surgidas a partir de experiencias pasadas;
  • reducir la activación asociada a determinados desencadenantes;
  • favorecer una percepción más segura del presente;
  • desarrollar una relación más amable con uno mismo.

La Organización Mundial de la Salud incluye la terapia EMDR entre las intervenciones psicológicas recomendadas para adultos con trastorno de estrés postraumático dentro de sus guías de atención a trastornos relacionados con el estrés.

Esto no significa que sea el tratamiento adecuado para todas las personas ni que exista un número concreto de sesiones aplicable a todos los casos.

La intervención debe adaptarse siempre a la historia, necesidades y momento terapéutico de cada persona.

EMDR no consiste simplemente en mover los ojos

Uno de los errores habituales al hablar sobre esta terapia es reducirla únicamente a los movimientos oculares. El EMDR es mucho más amplio.

Existe una evaluación previa, una preparación emocional, un plan terapéutico y un acompañamiento profesional durante todo el proceso. La estimulación bilateral constituye únicamente una parte de una intervención estructurada.

Por este motivo, el trabajo con experiencias traumáticas debe realizarse dentro de un contexto terapéutico adecuado y con profesionales formados para ello.

Trabajar el trauma también es comprender tu presente

Detrás de algunas inseguridades, miedos, dificultades en las relaciones o patrones de autoexigencia puede existir una historia que merece ser comprendida.

La terapia no busca cambiar aquello que ocurrió. Busca ayudarte a comprender por qué determinadas experiencias siguen teniendo peso hoy y trabajar para que puedan ocupar un lugar diferente en tu vida.

La terapia EMDR puede formar parte de ese proceso también en terapia online, cuando existe una valoración profesional que indique que este enfoque resulta adecuado para tu situación.

Si sientes que determinadas experiencias del pasado continúan influyendo en cómo te sientes, te relacionas o te ves a ti mismo, puedes solicitar una primera consulta conmigo. A través de terapia psicológica online podremos valorar tu caso, comprender qué está ocurriendo y plantear un proceso adaptado a tus necesidades.

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